Cómo saber si un psicólogo es bueno

Cómo saber si un psicólogo es bueno

A la hora de buscar profesionales de la salud mental es normal preguntarse cómo saber si un psicólogo es bueno. La oferta es muy variada y por eso hay que hacer una selección. Hay algunas cosas que hace un buen psicólogo, otras que no hace y otras que, aunque parezcan extrañas, puede hacer en ciertas circunstancias sin que sea una mala señal. Este artículo ayuda a responder la pregunta de cómo saber si un psicólogo es bueno.

Com saber si un psicòleg és bo - Psicologia Flexible

Cómo saber si un psicólogo es bueno

Que un psicólogo sea bueno o no, depende de muchas cosas. Es probable que un mismo profesional sea bueno para una persona y no tanto para otra. Pero ante la gran oferta de profesionales nos preguntamos cómo saber si un psicólogo es bueno. Sobre todo si otras personas nos han dicho aquello de “Hace tiempo que voy al psicólogo, y no me ayuda en nada“. Lo que sí que no hay son malos pacientes: cada persona tiene sus necesidades y su derecho a satisfacerlas. Por eso lo ideal sería que cada usuario/a encontrara al mejor psicólogo para él/ella.

Es importante que el psicólogo esté colegiado. No es que esto lo convierta en un buen psicólogo, pero la colegiación garantiza una titulación y un seguimiento. Da más tranquilidad a muchos/as pacientes y demuestra interés en la profesión de la Psicología, más allá de atender en la consulta. Aquí tienes los enlaces del Col·legi Oficial de Psicologia de Catalunya y del Consejo General de la Psicologia de España.

Qué cosas hace un buen psicólogo

Cómo saber si un psicólogo es bueno - Psicología FlexibleLa escucha activa. Escuchar poniendo toda la atención en ti. Mirando a los ojos, y no el móvil. ¿Tienes la sensación de que el mundo desaparece y sólo te escucha a ti? Pues está haciendo escucha activa. Ésta concentración es necesaria para estar pendiente de lo que dices, lo que no dices, de cómo encajan estos dos elementos, de qué palabras usas, de la comunicación no verbal, etc. Claro que también habla: te ayuda a entender porque pasa cada cosa, relaciona las palabras con las reacciones… Pero la escucha activa es fundamental.

Especializarse. Ningún profesional lo puede tocar todo, porque sería imposible estar al día de los avances científicos y terapéuticos. Centrarse en un campo (o en pocos campos) otorga más experiencia. Los pacientes que llegan con la situación en la que el psicólogo es experto se beneficiarán más de su ayuda. Y también implica hacer formación continua. Lo que no entra dentro de su experiencia, lo delega a otro profesional.

Adaptarse a ti. Cada persona tiene su realidad, su entorno, su nivel de comprensión, su tiempo … Y sobre todo, cada persona vive sus problemas a su manera. Un buen psicólogo no exige a los demás que encajen en su molde, sino que se adapta. Evidentemente sin comprometer el criterio científico ni las normas éticas.

Corregir expectativas. Hay quien va al psicólogo esperando que le confirme que tiene razón en todo y que el mundo está equivocado. O padres/madres que llevan al niño al psicólogo pensando “Mi hijo está estropeado, arréglemelo“, como si fuera un reloj. El profesional facilita unas herramientas y habilidades y enseña cómo usarlas. Y por lo tanto la colaboración del paciente es necesaria. ¿Cómo saber si un psicólogo es bueno? Desde el principio dejará claro qué hace y qué no.

Qué cosas no hace un buen psicólogo

Identificar a un mal psicólogo - Psicología FlexibleJuzgar. Todo lo que las personas hacen, piensan y dicen se basa en sus recursos personales, en su experiencia y en sus necesidades. Todo el mundo hace lo que puede con lo que tiene, independientemente de su legitimidad. Que una persona haga daño a otra es un motivo para buscar solución, pero no para sentenciar sobre su dignidad o inferioridad. Seguro que te sentirás mejor con un psicólogo que te acepta tal como eres.

Actuar con paternalismo. La actitud paternalista es la que se basa en decidir por otra persona pensando que ésta no puede hacerlo por sí misma. Como usuario/a tienes derecho a tomar tus decisiones sobre tu relación con los demás o contigo mismo/a. El psicólogo te puede orientar sobre lo que te puede ayudar más, pero no te puede empujar a hacerlo si no quieres.

Eternizar el tratamiento. Es algo que oigo muchas veces “Fui 2 años al psicólogo, y total, para acabar igual que al principio“. Algunos tratamientos pueden necesitar tiempo, porque no se puede cambiar en 3 sesiones un problema que hace 20 años que dura. Pero alargar innecesariamente la terapia, además de ser una tomadura de pelo, es una violación de las normas deontológicas.


¿Has tenido alguna experiencia positiva o negativa con un psicólogo? Explícalo con un comentario. Y si crees que este artículo puede ser útil para alguien más, compártelo!

9 comentarios en “Cómo saber si un psicólogo es bueno

  1. ¡Hola Joan!
    Sigo con mi psicólogo. Siento que no soy capaz de aprender. Siento que soy yo la que falla.

    He hablado con él de diferentes preocupaciones mías respecto a la terapia y parece que no lo hago de forma adecuada, que no soy asertiva. Alguna vez se ha enfadado y mi intención no ha sido criticar ni querer saber más que él pero soy consciente de que soy poco asertiva. Es una de las dificultades que me llevó al psicólogo.
    Mi duda sobre si seguir o no con él tiene que ver, por ejemplo, con lo siguiente: en una ocasión me expresé y no tenía muy claro si había sido dura. Le pregunté y no me dijo nada con lo cual entiendo que sí. Me hubiese gustado tener un feedback por su parte pero quizá es que la terapia no funciona así y yo aún no me he enterado.

    Mi percepción es que no hacemos simulacros sobre cómo me puedo expresar, entonces me siento como si no aprendiese. Me quedo con la idea de que debo aprender yo sola por observación y por ensayo y error. Sé que lo tengo que hacer así pero también espero que él me pueda decir más porque me siento muy inadecuada al hablar y perdida.

    Quizá él hace más de lo que creo porque estoy recordando algo. En alguna ocasión que he hablado de mi poca asertividad con los demás y he mostrado cómo me he relacionado, me ha propuesto para casa que piense cómo le hablaría a esa persona, por ejemplo pedirle algo. Alguna vez lo he hecho pero otras no me he sentido capaz, no he sabido cómo hacerlo, y así se ha quedado la cosa.
    Quizá mi error es que espero lo que no puedo esperar por su parte. Realmente me resulta bastante difícil entrar en acción por mí misma.
    Al ver que en sesión las cosas se quedan así y pasamos a otra cosa ya pienso que él no quiere tratar el tema, y yo ya no me atrevo. Entiendo que de esta manera es difícil tratar conmigo y sin embargo no reacciono empezando a ser más activa. Por lo visto sigo en la queja. Me da mucha vergüenza que él me vea así de torpe y poco echada para adelante. Yo sola me hundo más y cada vez me inmovilizo más.

    Otra cosa que me hace pensar que sería mejor dejar la terapia es ver que se aburre conmigo. Si es así no tiene sentido mantener la relación, creo yo. Ayer mismo, que lo vi, me sentía avergonzada de ver que se aburre: se movía mucho en la silla.
    Cuando hablo con él hablo muy despacio, lo sé, pero es que me siento muy pequeña a su lado. Esto no pasa porque él sea prepotente sino porque yo me siento así. Por eso pienso que debo afrontar la situación y encontrar una forma para mejorar mi forma de hablar con él, en lugar de dejar la terapia, pero me supera la situación . También entiendo que esto mismo me va a pasar con otro profesional, por eso no quiero abandonar la terapia.
    Me siento en “jaque mate” conmigo misma. Me siento una persona difícil de tratar.

    Espero que mi comentario no sea inadecuado para este espacio. Realmente me gustaría recibir un feedback.

    Muchas gracias por leerme Joan.

    ¡Saludos!

    • Hola Ana. Muchas gracias por su comentario. Recuerdo que ya escribió en este mismo artículo del blog hace unos meses. 🙂

      Normalmente la gente va al psicólogo por un motivo particular: algo que le preocupa y quiere resolver. Eso es lo que llamamos “motivo de consulta”. Pero una vez allí el psicólogo puede darse cuenta de que el motivo de consulta no es lo que hay que cambiar, sino algo que, en cierto modo, está manteniendo vivo el problema. Por poner un ejemplo: hace unos meses visitaba a una mujer que tenía un problema de manejo de la ira. Pero la causa de ello era su baja autoestima; así, había que resolver la autoestima en primer lugar.

      Lo que es importante aquí es que usted y su psicólogo lleguen a un acuerdo sobre qué hacer y cómo hacerlo. Ir ambos en la misma dirección y a la misma velocidad. Por eso puede ser buena idea replantear porqué va a terapia, y si este “porque” es el mismo para usted y para su psicólogo. Y después, que ambos estén de acuerdo en que las dificultades que tiene usted pueden dificultar el progreso en su terapia, pero también pueden ser una oportunidad para mejorar. Doy por hecho que su psicólogo es un experto, así que sabrá cómo hacerlo. Eso sí, requiere esfuerzo por parte de los dos. Y eso significa que si le pone deberes (por ejemplo, el ejercicio de cómo hablaría a otra persona), intente hacerlos. Aunque piense que los va a hacer mal: precisamente el hacerlos mal sirve para alumbrar hacia donde hay que enfocarse.

      Le deseo lo mejor, y sigo a su disposición para ayudarla en lo que necesite!

  2. Hola Joan! Gracias por su comentario acerca de mi expresión. Me tranquiliza.
    Entiendo lo que me dice; sería conveniente poner en práctica esa confianza que él me ofrece, sesión tras sesión, y hablarle con tranquilidad.

    Gracias!! Un saludo.

  3. Hola! He leído parte del blog y me gusta mucho. Muy claro al expresar las ideas.

    No sé si ha llegado el momento de dejar la terapia. Voy desde hace 2 años y me he sentido acogida y escuchada.
    Ahora no me siento cómoda con el psicólogo porque he visto en su lenguaje corporal que se aburre. No sé qué habrá pasado. Lo puedo entender, es humano. Puede ser por mí o puede ser porque esté cansado o por cualquier otra cosa.
    En realidad me preocupa que mi forma de ser le incomode. En sesión intento entender las cosas y así poder cambiar mi actitud, pero me cuesta, no las entiendo a la primera e insisto para hacerlo y así poder pasar a otra cosa; por eso entiendo que la otra persona se pueda cansar. Tampoco tengo mucha fluidez al expresarme, y eso puede cansar después de 2 años.
    Pienso que la solución será, a menos que él mismo diga de finalizar la terapia, solventar esta dificultad mía a la hora de expresarme y no ser muy dura conmigo misma; eso me ayudará más que si lo soy.
    Como decía antes, me preocupa que todo esto influya demasiado en la relación terapéutica y mi psicólogo no sea capaz de finalizarla si lo cree necesario.
    La terapia me ha aportado; a pesar de lo lento que es mi cambio siento que estoy de otra manera.
    Otro inconveniente que veo por mi parte es que no hago, últimamente, las tareas que me propone. No es a mala fe sino porque por más que pienso no doy con la forma de hacerlas. Parece que mi pensamiento no es muy flexible.
    No tengo nada negativo que decir de este psicólogo, la verdad. Lo veo muy competente en su trabajo.

    • Hola Ana! Muchas gracias por su comentario. Algunas terapias se alargan más que otras, pero lo más importante es que sean de ayuda. Veo que ha hecho progresos, aunque ahora se esté preguntando si seguir. Es normal hacer este balance. El mismo psicólogo podrá ayudarla a resolver las dudas que plantea: sobre su forma de expresarse -que, a juzgar por la forma de escribir su comentario, veo que se expresa bastante bien!- y sobre las tareas que le mande. Todo ello es en su beneficio, Ana, así que está bien que intente mejorarlo. También en la relación terapéutica: esta relación debería basarse en la confianza. A veces tenemos miedo de decirlo porque pensamos que el otro se va a sentir culpable, pero si lo decimos con intención de resolverlo, ambos ganaréis: él, porque encontrará una forma más eficaz de ayudarla. Y usted porque mejorará en el motivo que la llevó a visitarle.

      Espero haberla ayudado, y si tiene alguna otra duda o cuestión, no dude en hacérmela llegar!

  4. En México hay problema real de machismo y violencia de género. Cuando buscas igualdad no te valoran, cuando eres machista al 100 si te valoran porque te cotizan como más difícil porque hubo esfuerzo en conquistarte hasta en lo económico.

    • Es cierto, Alejandra! La lucha contra el machismo es como u a carrera de fondo: tiempo y resistencia. Cuando algunos hombres salen a la luz defendiendo la igualdad también tienen que resistir lo que les cae y, a partir de ahí, la lucha es cada vez más fácil. Gracias por su mensaje! 🙂

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