Manejar el estrés diario

Manejar el estrés diario

El ritmo de vida actual facilita la aparición del estrés diario: la sensación incómoda de no tener tiempo suficiente para hacer todo lo que tenemos que hacer. En pequeñas dosis, el estrés tiene ventajas: nos ayuda a estar más activos. Pero cuando aumenta en el tiempo y en intensidad puede tener consecuencias negativas sobre la salud. Hablamos del estrés diario y de cómo lo podemos manejar.

El manejo del estrés diario - Psicología Flexible
Foto: jobsoresume.com

¿Qué es el estrés?

La definición de estrés no está consensuada. Pero se puede entender como la sensación de sobrecarga por la que percibimos que la demanda de actividad a la que debemos responder supera nuestra capacidad (es decir, tenemos que hacer más cosas de las que podemos). Las tres formas más importantes de explicar el estrés desde la psicología son estas:

  • Las teorías basadas en la respuesta dicen que el estrés depende de la persona y que, ante cualquier estresor, el cuerpo reacciona igual. Tanto si es que recibimos una mala noticia como si es que nos ponemos a correr y respiramos con dificultad.
  • Las teorías basadas en el estímulo dicen que el estrés depende del estímulo que lo provoca. Es decir, ante un mismo estresor todas las personas reaccionamos igual.
  • Las teorías basadas en la interacción dicen que el estrés depende de cómo una persona evalúa lo que le puede causar estrés. Si esta persona percibe este estímulo como una amenaza, se estresará. Si no, no.

El ritmo de vida y el estrés diario

Ritmo de vida y estrés diario - Psicología FlexibleTenemos un ritmo de vida desenfrenado. Cada vez hacemos más cosas: trabajo, actividades domésticas, cuidar a los hijos/nietos, otras actividades sociales, etc. Pero el tiempo para hacerlas no aumenta. La multitud de pequeños compromisos por cumplir es lo que nos puede conducir a una situación de estrés diario.

Además nos hemos acostumbrado a la inmediatez. Queremos los resultados al instante y, si no los tenemos, nos ponemos nervios@s. Algunas aplicaciones de internet o del teléfono móvil permiten esta rapidez, pero contribuyen a alimentar la exigencia. Por lo tanto, lo que antes hacíamos en un día y conseguimos hacer en una hora, ahora lo queremos hacer en un minuto.

También hay aplicaciones para planificar: se supone que deben beneficiar nuestra productividad pero, a veces, consiguen el efecto contrario. ¿Por qué? Por un lado, gestionarlas requiere tiempo. Y el tiempo que les dedicamos es tiempo que no podemos destinar a hacer las actividades. Y por otro, cuando vemos que una de estas aplicaciones no funciona, probamos otra sin abandonar la anterior. Por lo tanto, se nos acumulan sin que nos hayan ayudado. Esto no quiere decir que no podamos encontrar una que nos funcione. Hablamos de esto en el artículo sobre procrastinación y Ley de Parkinson.

Como vamos más rápido a hacer muchas cosas, creemos que tenemos más tiempo y asumimos más compromisos. Es por esto que aparece la sensación de desbordamiento. Ello nos puede hacer despertar un sentimiento de ineficacia personal o de frustración, y originar conflictos con los demás. El estrés diario nos hace estar de mal humor y nuestro entorno lo nota. También puede provocar insomnio o nos puede hacer abusar de algunas sustancias.

Qué ocurre cuando el estrés diario dura demasiado o es muy intenso

En pequeñas dosis el estrés diario tiene efectos positivos: nos hace estar más despiertos y concentrados y nos permite hacer más cosas de las que haríamos sin estrés. Pero cuando el estrés es demasiado intenso o se alarga en el tiempo, crea malestar y, según algunos estudios, afecta al sistema inmunitario. Así, quedamos más desprotegidos ante algunas enfermedades infecciosas.

Estrés y sistema inmune - Psicología FlexibleEn uno de estos estudios, por ejemplo, se tomó una muestra de 276 voluntarios y se les inoculó un virus de resfriado. Respondieron un cuestionario sobre estresores: desempleo, dificultades interpersonales con la familia o amigos, etc. Los sujetos con un nivel de estrés crónico más elevado (de duración superior a un mes) se resfriaron más que los que tenían estrés agudo (de menos de un mes) o no tenían un estrés significativo. Es decir, los que estaban poco estresados tenían un sistema inmunitario más resistente frente a la infección, por lo que no se resfriaron. Todos los sujetos estaban previamente sanos y el estudio se realizó en diferentes épocas del año, para evitar que se pudiera atribuir al invierno un mayor número de resfriados.

Cómo podemos reducir el estrés

Con todo esto, ¿podemos hacer algo para evitar que es estrés diario nos desborde? ¡Claro que sí!

  • Ajustar las actividades a la realidad. No cargarse con más trabajo del que se puede hacer. A veces esto incluye tener asertividad y aprender a decir “No” a las propuestas que se reciben.
  • Hacer pequeños descansos a lo largo del día. Nos ayudarán a mantener la concentración.
  • Antes de utilizar aplicaciones de móvil para la productividad, asegurarse de que serán una solución en lugar de molestarnos. Y usar sólo una.
  • Escrivir en un papel nuestras tareas por orden de prioridad: primero las urgentes, luego las importantes y, finalmente, las que pueden esperar. Acabar una actividad antes de empezar otra.
  • Practicar ejercicios de respiración profunda y lenta, y de relajación. Con 5 minutos es suficiente.
  • Dormir las horas necesarias, hacer ejercicio físico y mantener una dieta equilibrada. El estilo de vida saludable nos ayuda con el ritmo diario.
  • Intenar pasar ratos con los amigos o la familia. Y que sean para desconectar de verdad. Reír también ayuda mucho a combatir el estrés.
  • No dudar en pedir ayuda profesional si lo vemos necesario.

Us dejo un pequeño vídeo (2’23”) producido por la BBC, que da algunos consejos para afrontar el estrés diario. Está en inglés, pero tiene substítulos en castellano.


¿Y tu, como lo haces para controlar el estrés diario? Si quieres puedes dejar un mensaje o una pregunta y te responderé. Gracias por leer y compartir el artículo!

Deja un comentario