La salud en la tercera edad

La salud en la tercera edad

¿Cuáles son los principales problemas de salud en la tercera edad? ¿Es normal tener más enfermedades? Cómo afectan a la calidad de vida? La vejez está marcada por algunas pérdidas y algunas ganancias. Este último extremo a veces se olvida por la obsesión con la juventud de nuestra sociedad. Hablamos de los problemas de salud en la tercera edad, de cómo reducir sus efectos, y las ganancias (que también están).

La salud en la tercera edad - Psicologia Flexible

Principales problemas de salud en la tercera edad

La salud en la tercera edad está marcada por un deterioro general. Dejando de lado las enfermedades, se produce un enlentecimiento de la movilidad y de algunas funciones cognitivas. Aumenta el riesgo de tener ciertas enfermedades crónicas, lo que no quiere decir -como erróneamente se suele considerar- que sea normal tener más enfermedades durante la vejez. Es cierto que se deteriora la salud, pero no que toque estar enfermo cuando se llega a cierta edad.

El aumento de la esperanza de vida (en nuestro país, actualmente es de 86,1 años en las mujeres y de 80,5 años en los hombres) ha propiciado un aumento de este riesgo. Afortunadamente la investigación en salud también ha avanzado y ha podido hacer frente a esta situación. Incluso después de los recortes tenemos el séptimo sistema sanitario más sostenible del mundo, según datos de la Organización Mundial de la Salud correspondientes al año 2016.

En la salud física los problemas más habituales son las enfermedades cardiovasculares, el cáncer, el ictus y las demencias. También aparecen situaciones como la artrosis (pérdida de movilidad de las articulaciones). En la salud mental aumenta el riesgo de tener algunos síntomas de ansiedad o de depresión, así como el deterioro cognitivo propio de las demencias. A nivel psicológico quizás la situación más delicada sea la dependencia, de la que hablaremos a continuación.

La situación de dependencia

La dependencia en la tercera edad - Psicologia Flexible

Hay algunos aspectos de la dependencia relacionada con la salud en la tercera edad a tener en cuenta.

La dependencia cuesta de aceptar porque afecta a la autoimagen, la autonomía y la intimidad. La persona dependiente siente que pierde el control de su vida: necesita alguien para hacer cosas que antes hacía solo. Además la dependencia es progresiva: se puede empezar siendo dependiente para actividades como cargar pesos o hacer cosas complicadas, e ir avanzando hasta una dependencia para actividades básicas como ir al baño o levantarse.

En los últimos años se añade la sensación de incertidumbre. Cosas que se consideraban inamovibles han dejado de serlo: las pensiones están amenazadas (al menos para las generaciones futuras; las actuales tienen las pensiones garantizadas), el domicilio de los hijos, los horarios de los familiares, la edad de jubilación, etc. Estos cambios alteran una estabilidad que las personas mayores necesitan. Últimamente también se ha sumado, en muchos casos, la responsabilidad de cuidar a los nietos cuando los padres trabajan (a veces, durante muchas horas).

Con todo esto, ¿qué se puede hacer?

  • La persona mayor puede negociar con sus cuidadores: Hasta dónde llega la ayuda, qué puede hacer sola, etc.
  • Hacer que la toma de decisiones sea conjunta entre todos los implicados.
  • Darse tiempo. El cambio que provoca la dependencia en la autoimagen se puede ir asumiendo poco a poco.
  • Mantener la actividad hasta donde se pueda, aceptando las limitaciones.
  • Buscar el apoyo social de personas en una situación similar.

Mantener la calidad de vida

Gente mayor y activa - Psicología FlexibleLa actividad física y mental es una manera de promover la salud y prevenir la enfermedad. Es importante llevarla a cabo hasta donde sea posible, sin comprometer la propia capacidad. Cuanto más quietos nos quedemos, más se acostumbrará nuestro cuerpo y nos lo pedirá. Sin olvidar que algunos días podemos estar más cansados y, por tanto, hacer menos cosas. Actividades como el deporte, leer el periódico, hacer crucigramas, etc, pueden ser de ayuda.

Se aconseja comer de todo y variado y beber agua. Las personas mayores pueden perder la sensación de sed; es importante beber de vez en cuando aunque no tengamos sed para evitar la deshidratación. También lo es reducir el consumo de sal y de alcohol. El alcohol está contraindicado si hay una enfermedad de los riñones, del hígado o se están tomando psicofármacos.

El apoyo social con los amigos y la familia es importante, tanto en la salud como en la enfermedad. Ayuda a mantenerse activo y contribuye al bienestar.

En cuanto al sueño, este se hace más ligero en personas de edad avanzada. Se aconseja acostarse temprano y levantarse temprano, y mantener unos horarios regulares aunque se haya dormido poco. Levantarse más tarde para compensar las pocas horas de sueño contribuye a alterar, aún más, el ritmo de sueño-vigilia.

La actividad sexual no tiene porque reducirse si no se quiere. No es cierto que la edad sea un motivo para considerar que “ya no se puede tener sexo“. Aunque la sexualidad cambia, se puede adaptar a las nuevas circunstancias para mantenerla.

Hacerse mayor: pérdidas y ganancias

En cada etapa de la vida se pierden unas cosas y se ganan otras. Y la vejez no es una excepción.

Pérdidas y ganancias en la tercera edadEn el campo de la salud en la tercera edat se pierde agudeza en los sentidos (excepto el olfato, que se mantiene), se pierde destreza motora y autonomía física y se pierde memoria a corto plazo i memoria episodica. La memoria a corto plazo es la que dura unos 30 segundos y permite recordar pequeñas unidades de información (por ejemplo, retener un número de teléfono mientras vamos a buscar un papel donde apuntarlo); la memoria episódica permite recordar elementos de la propia biografía.

Pero también hay ganancias. Se gana aprendizaje acumulativo (a todo lo que se sabía, se añaden los nuevos aprendizajes, en aspectos técnicos y sociales). Es lo que se suele llamar “la experiencia que da la edad“. Esta experiencia hace que se gane autonomía psicológica: las personas mayores se valen de sus conocimientos. También aumenta el tiempo libre cuando no se trabaja. Y, finalmente, se relativizan más los problemas: cosas que antes creaban una gran preocupación, en la tercera edad parecen menos importantes.

Una de las claves de la felicidad en la gente mayor es encontrar un sentido a la vida. Sobre todo de cara a los últimos años, con la proximidad de la muerte, ayuda pensar que la vida que ha vivido ha tenido sentido: por lo que se ha hecho, lo que se ha conseguido, y lo que se deja a las generaciones siguientes.


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