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Una historia compartida

Hagamos que este artículo sea una historia compartida entre vosotr@s, los lectores y lectoras. ¿Quieres colaborar? Lee lo que hay escrito y continúa con un párrafo hecho por ti, según como quieres que continúe el relato. Al final quedará un texto colaborativo, escrito por muchas manos.

Una historia compartida - Psicología Flexible
Pexels – Pixabay

Cómo funciona «Una historia compartida»

Este es un texto colaborativo. A partir de un primer párrafo, un lector o lectora puede escribir otro según como cree que debe continuar la historia. Y los siguientes se irán añadiendo hasta dejar un texto escrito por muchas manos. Para colaborar con Una historia compartida,

  • El primer párrafo empieza un relato -ficticio- sobre Núria y Ramón, una pareja que va al psicólogo para hacer terapia. Vuestras colaboraciones se añadirán en los párrafos siguientes.
  • Aprovechando el espacio para dejar comentarios, que hay un poco más abajo en esta página, escribe un párrafo de entre 4 y 10 líneas con tu continuación del relato. Puedes añadir diálogos. Es importante que sea coherente con las colaboraciones anteriores. Pon tu nombre y apellido (si quieres, puedes firmar con un pseudónimo). El correo electrónico no se publicará.
  • Yo añadiré el texto en el artículo para que los lectores y lectoras que lleguen después lo puedan continuar. Así todo el mundo verá todas las participaciones.
  • Comparte el artículo con tus amigos. Diles que has colaborado en una historia compartida, y anímales a participar también!
  • Como todos los contenidos de Psicología Flexible estan desdoblados al catalán y al español, sus comentarios también están divididos. Escribe tu participación en la lengua que quieras (puedes cambiar el idioma haciendo «click» en el logotipp de la bandera que hay arriba del todo y abajo del todo de la página). Al final quedarán dos historias distintas.

¿Y si no lo arreglamos?

Cuando Ramón y Núria llegaron a la puerta de la consulta, Ramón no sabía si ella se habría dado cuenta de que había ido arrastrando los pies. No le apetecía nada explicar su vida a un psicólogo. Y encima, había fútbol. Pero Núria se lo había dejado muy claro: O terapia de pareja, o separación. Se arregló el cuello de la camisa y miró, disimuladamente, el móvil por última vez antes de entrar. A lo mejor habría alguna urgencia en el hospital que le salvaría de la situación y le permitiría ise corriendo. Pero no. Com siempre, cuando hay fútbol, nadie va a Urgencias. Núria pulsó el timbre y la puerta se abrió.

(Ana) Allí apareció el psicólogo. Su amplia sonrisa y su calidez transmitían que aquella podría ser una experiencia muy agradable. Tenía un modo tan interesante de ver la cuestion que los había llevado allí esa tarde, que poco a poco empezó a interesarse por lo que aquella persona decía.

[CONTINUARÁ]

Esta entrada tiene 3 comentarios

  1. Allí apareció el psicólogo. Su amplia sonrisa y su calidez transmitían que aquella podría ser una experiencia muy agradable. Tenía un modo tan interesante de ver la cuestion que los había llevado allí esa tarde, que poco a poco empezó a interesarse por lo que aquella persona decía.

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